Comentarios sobre el Nihilismo al desnudo Hinkelammert

El autor a lo largo del texto analiza los fundamentos epistemológicos de la globalización, las condiciones de posibilidad de la propia vida humana, los vínculos entre economía, ciencia y técnica, y como en esta fase particular del desarrollo “lo útil y lo ético” se han vuelto a unir para forjar una nueva ética del bien común. En este sentido, sus reflexiones se sitúan en torno a: ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad de asumir el reconocimiento del otro (sujeto/naturaleza) más allá de cualquier cálculo de utilidad en el marco de un neoliberalismo ya instalado, modernizante y globalizante?

El documento parte de la premisa que en el actual sistema capitalista la tendencia ha sido a que el polo de los incluidos ha disuelto su capacidad de convivencia quizás en un grado mayor que los excluidos,  haciendo aparecer el concepto de responsabilidad frente a la propia capacidad de convivencia humana. En este sentido, el autor trabaja la metáfora de que el asesinato es un suicidio, constatando que hoy lo ético y lo útil se han unido entrando en contradicción el cálculo de utilidad y el interés propio.

 El autor analiza la globalización a nivel de la experiencia humana,  indicando que el método científico y la acción medios-fin en el mercado realizan una abstracción de la globalización y sus consecuencias, generando una invisibilización de  sus efectos (la idea de no hablar de la reproducción  del productor que produce los productos, ni de la naturaleza, de la cual se extraen las materias primas para su producción).

Uno de los grandes problemas que identifica el autor  en  la racionalidad con arreglo a fines, es que ésta no conoce la noción de límites, que se encarna en la premisa utilitarista “lo que se puede hacer, se debe hacer” no pudiendo conocer el límite ex antes. En este sentido, la globalización ha llevado al límite de sus capacidades a la naturaleza, las relaciones humanas, la democracia y a él ser humano mismo. Desde allí, el punto de no retorno es tan poco calculable como los propios límites de lo aguantable frente al proceso de crecimiento económico, por eso, la responsabilidad se vuelve útil y una exigencia ética al mismo tiempo. Es decir, ya que el planeta se nos acabó es tiempo de realizar una tregua, y recomponer los vínculos entre sujeto, sociedad y naturaleza, haciendo aparecer a la ética y a la utilidad en una misma dimensión, sino, el asesinato se convierte en suicidio. Ergo, es necesario contar con una ética del bien común en la medida que ésta es una experiencia histórica, es decir, el grado en que cambian las distorsiones que las relaciones mercantiles produce, también cambian las exigencias del bien común (Copenhague, nuevos pactos sociales, cambio en el andamiaje de las instituciones económicas globales después de la crisis, etc.)

 Esta ética del bien común, útil y necesaria para la sobrevivencia de la naturaleza y del hombre, es funcional (concluye el autor) y se encuentra albergada en el seno del sistema hoy como condición sinecuanon  para la reproducción de toda la esfera de lo humano, por tanto, es una ética necesaria NO opcional la cual debe interpelar y dialogar permanentemente con los sistemas. 

 

Tanto la naturaleza como el sujeto han sido convertidos en esta fase particular del “desarrollo” en recursos naturales y recursos humanos (management) generando una crisis de escala e impacto global invisibilizados por el capitalismo, nuevas tecnologías, globalización y la suma entre economía, ciencia y técnica. La funcionalidad de esta nueva ética del bien común, vinculado a lo útil pareciera lo más razonable, aun cuando pudiese ser leído como una perturbación o un reclamo más de la cultura frente a la colonización de los sistema en el mundo de la vida tomando más bien medidas discursivas que prácticas. Siguiendo a U. Beck en esto, ¿Cómo se pueden evitar, minimizar, dramatizar, canalizar los riesgos y peligros que se han producido sistemáticamente en el proceso avanzado de modernización y limitarlos y repartirlos allí donde hayan visto la luz del mundo en la figura de efectos secundarios latentes de tal modo que ni obstaculicen el proceso de modernización ni sobrepasen los límites de lo soportable (ecológica, médica, psicológica, socialmente)?

La Apocalipsis de lo social, el fatalismo cuasi desesperanzado aún no han podido fragmentar aquello que denominamos como orden social, porque a consecuencia de todo, el hombre aun así ha podido seguir viviendo, el punto es ¿Por cuánto tiempo más? Y ¿Cuáles son las condiciones de posibilidades reales de recuperar tanto al sujeto como a la naturaleza? … más vale ser pesimista por la inteligencia y optimista por el deseo (Antonio Gramsci).

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