Algunas consideraciones sobre ciencias sociales

La realidad social es un complejo entramado de relaciones que conjugan valores, expectativas, creencias, instituciones sociales, normas y actores sociales. Para las ciencias sociales siempre ha sido difícil operacionalizar a través de instrumentos o planes de intervención sobre estos componentes, ya que siempre la realidad logra desbordar los límites de cualquier interpretación, es decir, la comprensión del sentido de lo humano siempre estará supeditada a la realidad indeterminada, y lo que puede conocer el cientista social solo será un acervo de conocimiento frente a la realidad esquiva.

La sociología, la antropología, la psicología y la historiografía han sostenido por décadas un fuerte debate al respecto. Si tuviéramos que situar en un continuo los diversos enfoques que se han propuesto para dar tratamiento a cómo interpretar los fenómenos que acontecen en la realidad social diríamos que tendríamos dos grandes entradas, la primera referida a la dinámica entre actor y estructura, y la segunda referida al positivismo v/s fenomenología. Estas dos entradas responden a una misma pregunta, a saber: ¿Cómo y que conocemos?

Respecto del primer debate, la teoría social nos indica que puede ser el actor el que construye, remienda y escenifica sus propias condiciones materiales y simbólicas de existencia, siendo el mismo actor el propulsor de diversos escenarios posibles en lo social. Ahora bien, si nos situamos en términos de estructuras, son estas las que conducen de forma normativa el quehacer social, las cuales estructuran previamente cualquier curso de acción posible, tal como nos indicaban las corrientes estructuralistas, posestructuralistas, funcionalistas etc. Ciertamente este debate se encuentra matizado por teóricos de las ciencias sociales que apuestan a una integración o en sus efectos conciliación entre actores y estructuras, como lo son el caso de la teoría de campos de Bourdieu o la teoría comprensiva de Max Weber.

Respecto al segundo debate, el positivismo indica que las ciencias sociales deben emular el modelo de las ciencias naturales, es decir, tratar a los hechos sociales como cosas, estandarizar metodologías, formular leyes universales y probabilísticas, y poseer observadores en el campo de lo social valoricamente neutros. La ciencia concebida así, debe seguir un cierto protocolo sujeto a la formulación de hipótesis, matematización de la realidad, contrastación empírica, predicción y control, etc., tal como indicaba K.Popper o E.Durkheim. Por su parte, las corrientes más ligadas a la fenomenología, la teoría crítica y la microsociología o sociología de la vida cotidiana propulsan un desarrollo de la teoría social basadas en la interpretación de análisis de caso, el sentido atribuido de los actores para cual o tal fenómeno, bitácoras de viaje, etnografía, etc. 

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